lunes, 28 de septiembre de 2015

10 de Octubre, Día Mundial de la Salud Mental

Por: Stephany Trujillo J.
Según la Real Academia de la Lengua, el término empatía significa “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”. Es decir, con ella la persona hace un ejercicio de escucha activa que le permite comprender emocionalmente al otro.
Saco a colación el término con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebrará el próximo 10 de octubre. Cada año, a lo largo de esta jornada y bajo un mismo lema, se organizan múltiples actos por parte de diferentes organizaciones sanitarias, sociales y del movimiento asociativo de familiares en todo el planeta con el objetivo de reivindicar los derechos de las personas con enfermedad mental, acercarnos a su realidad y mostrar la labor que realizan para mejorar la calidad de vida de este colectivo.
Este año el tema elegido es “Ponte en mi lugar. Conecta conmigo”. Con ello se persigue fomentar una actitud empática que nos permita entender la situación que viven las personas con enfermedad mental. Pero… ¿Cuál es esa realidad? La respuesta es dura: 
A menudo:
  • - La persona vive aislada, sin contar con los medios socio-sanitarios adecuados para poder insertarse de forma normalizada en sociedad.
  • - Cuando las dificultades empiezan a manifestarse antes o durante la adolescencia, no existen los apoyos adecuados para acompañar al menor y a la familia en este proceso.
  • - Ante una crisis en la que se requieren medios de atención sanitaria especializada adecuados para poder salir del bache, se encuentran sin poder ingresar por falta de camas para su hospitalización.
  • - Debe soportar que algunos medios de comunicación empleen las palabras enfermo mental de forma sensacionalista, desvirtuando la realidad de la noticia. Esto provoca un daño irreparable a este colectivo, generando estigma.
  • - Cuando se habla de salud mental, normalmente se relaciona este tipo de patología con la agresividad, ya que está demostrado que este colectivo no es más violento que la población en general. La mayoría de los sujetos que son violentos no tienen ninguna enfermedad mental.
  • - A la hora de buscar un puesto de trabajo, no puede manifestar que tiene un problema de salud mental, ya que sus probabilidades de contratación disminuyen considerablemente. Alrededor del 80% de los que viven con algún tipo de patología mental, se encuentran en situación de desempleo.
  • - En aquellos casos en los que para su rehabilitación se aconseja el paso por una vivienda tutelada, la persona se ve obligada a no poder acceder a la misma por el alto copago que tiene que soportar, ya que les deja un dinero de bolsillo para pasar el mes de 106,5 euros. Con esa cantidad han de hacer frente a necesidades cotidianas de la vida diaria, como dentista, gafas, ropa…. o incluso algunas actividades de ocio.
  • - Cuando presenta varios episodios de inestabilidad, se decide el ingreso en residencias que en numerosas ocasiones presentan un perfil manicomial y de tintes carcelarios, sin posibilidad de avanzar en su proceso de rehabilitación para ir consiguiendo mayores cotas de autonomía, quitando toda posibilidad a su integración en el ámbito comunitario de forma normalizada. Es decir,“encerrar y tirar la llave”.
Y ahora me pregunto, ¿estamos dispuestos a ponernos en el lugar de estas personas? Yo me apunto a eso y a reivindicar sus derechos. 
Fuente: Eldiario.es 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Caminar mejora la salud mental

Por: Stephany Trujillo J.

Caminar trae consigo importantes beneficios para la salud que van más allá del aspecto físico y repercuten positivamente sobre la salud mental y la estimulación de la creatividad.​
Es conocido que caminar es una gran herramienta para mantener una buena salud física. A esto se suman otros factores no tan conocidos pero igualmente importantes, como el estímulo de la creatividad y la contribución a mantener una buena salud mental.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Stanford demostró que caminar ayuda a mejorar el bienestar mental y reducir los niveles de estrés, siempre y cuando se haga en un ambiente natural. Para ello se pidió a un grupo de voluntarios que caminara por un ambiente ruidoso y a otro que lo hiciera en un parque. Tras la caminata, se midieron a través de un scanner los cambios cerebrales en los voluntarios.

Los resultados, publicados en Proceedings of The National Academy of Science, demostraron una disminución del flujo de sangre en la corteza cerebral subgenual en los voluntarios, siendo mucho más significativa en quienes pasearon por un ambiente natural, lo que se traduce en una mayor sensación de tranquilidad o ausencia de estrés.

Gregory Bratman, responsable del estudio, afirma que salir a caminar en un ambiente natural puede ser una manera fácil e inmediata de mejorar el estado de ánimo. Además de ayudar a mantener una buena salud física, caminar ayuda a estimular la creatividad y contribuye a mantener una buena salud mental.


Fuente: Proceedings of The National Academy of Sciences of the United States of America 

martes, 8 de septiembre de 2015

“Para recuperarse hay que tomar el control sobre la vida"

Por: Stephany Trujillo J.

José Manuel Arévalo, de 46 años, preside En Primera Persona, organización constituida solo por enfermos mentales para defender sus derechos. Él padece trastorno bipolar, y hace una década se reunió con otros “compañeros” porque tenían la necesidad de “representarse a sí mismos”.
Pese a que entonces ya existían agrupaciones de familiares, no se sentían identificados. “Queríamos nuestro espacio”, explica Arévalo. “Vamos caminando, establecemos estrategias y compartimos conocimiento”, detalla este afectado de enfermedad mental. “Somos los que mejor conocemos nuestras necesidades y damos cursos de autoayuda, de derechos humanos e incluso hemos contratado a un periodista como portavoz”, continúa. Esto último es muy importante en un momento de recortes en los que han percibido la importancia de alzar un poco más su mensaje.
Este andaluz empezó a notar que “algo no iba bien” a los 18 años. “Tenía fases de euforia y luego, depresión”. Pero hasta los 30 no le diagnosticaron. Por experiencia sabe muy bien que cuando el médico da con la enfermedad se pasa una fase de negación. “En el grupo de ayuda decimos que la peor lucha es con uno mismo”.
Después llega la batalla contra el estigma social. “No está solo en los medios, sino también en las familias, incluso en los servicios de salud”, asegura. “A veces vamos al médico con un dolor de espalda y los doctores, al ver tu enfermedad, obvian por lo que habías ido”. “Hablar de enfermedad mental todavía se relaciona con algo oscuro, peligroso”, se queja.
Pero Arévalo, que tuvo que dejar —“me jubilé”, afirma— en 2002 su trabajo como trabajador social, no se resigna a que esa sea la imagen imperante de sus “compañeros” y él mismo. “La integración es posible. Pero la recuperación pasa por que adquiramos el control de nuestra vida”. En ese sentido, dice, es fundamental su inserción laboral, o al menos ocupacional.
“Una persona con enfermedad mental a lo mejor no puede soportar, por el estrés, una jornada de ocho horas, pero si una de cuatro y con trabajos más mecánicos o manuales”, explica Arévalo. Pero la administración no favorece estas oportunidades y el estigma es una losa en cualquier entrevista para lograr un empleo.
Arévalo colabora con otras ONG, además de la que preside, ayudando a personas en riesgo de exclusión social. Contesta casi a cualquier hora del día el teléfono de la organización que dirige. Para lograr sus objetivos, cualquier momento es bueno para derrumbar el muro del estigma. “En primera persona” y con “voz propia”.

Tomado de Elpais.es