martes, 17 de noviembre de 2015

RELACIÓN ENTRE ARTE Y DEMENCIA

Por: Stephany Trujillo
Los artistas, especialmente aquellos que expresan su talento y creatividad mediante la pintura, suelen revelar la personalidad a través de sus cuadros. Los estados de euforia, alegría o depresión se vuelcan en la temática y en el estilo de sus obras. De la misma manera, los trastornos mentales alteran y modifican la producción artística, y muestran la evolución de la enfermedad. Un caso emblemático es el de Louis Wain (1860-1939), que en la Inglaterra victoriana devino famoso pintando gatos antropomórficos con vestimenta de la época, mientras realizaban distintas actividades humanas. Cuando Wain desarrolló el trastorno de esquizofrenia, se produjo un paralelismo entre la evolución de su enfermedad y los gatos que pintaba. Éstos dejaron de ser convencionales para transformarse, poco a poco, en animales de expresión feroz y agresiva, rodeados de halos de distintos colores y formas fantásticas con explosión de radiaciones cargadas de energía. En sus últimas obras, es difícil distinguir la imagen de un gato, y sus pinturas han sido incluidas en libros de texto de psiquiatría para demostrar el deterioro progresivo de un trastorno mental como la esquizofrenia.

WILLIAM UTERMOHLEN

William Utermohlen (1933-2007) nació en el seno de una familia de origen alemán que estaba radicada en la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos. Desde su temprana infancia manifestó claramente su inclinación hacia la actividad que desarrollaría durante el resto de su vida. Ya en su niñez mostró verdadera pasión por la pintura y a los 18 años ingresó en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts, de gran prestigio en los Estados Unidos, donde estudió durante seis años. De aquella época se conserva un autorretrato hecho al lápiz que muestra a William de aproximadamente 22 años, delgado, de buena presencia, aspecto taciturno y mirada pensativa.
Descripción: C:\Users\COMUNICACIONES CSM\Desktop\WILLIAM.jpeg
Autorretrato (1965)

Continuó sus estudios en la Ruskin School of Drawing and Fine Arts de Oxford, en Inglaterra. Es allí donde a partir de 1957 consolidó su habilidad pictórica. Su arte era apreciado ya que realizó numerosas exposiciones en Europa y Estados Unidos.

Entre EL expresionismo y el surrealismo

Un autorretrato de 1965 muestra a un William de 32 años, de mirada vivaz y penetrante, que, por su barba, algo desaliñada, y su incipiente calvicie, aparenta una edad mayor. En esa época se casó con Patricia, una historiadora de arte. Por entonces su estilo osciló entre el expresionismo lineal y el surrealismo, con una amplia gama temática que incluía desde demostraciones públicas contra la guerra de Vietnam hasta paisajes, personas y grupos familiares. Varias de sus pinturas evocaron los desfiles y festivales de Mummers de Filadelfia, considerados las fiestas folclóricas más antiguas de Estados Unidos. Sus pinceladas eran muy personales, prescindían de la perspectiva y solían incluir imágenes estilo pop; utilizaba siempre colores fuertes y uniformes que guardan cierta semejanza con el arte De Chirico. 

William fue un pintor figurativo y expresó gran parte de su obra en series, muchas veces en forma de secuencias; la más extensa e importante fue el Ciclo del Dante, y describe el reconocimiento y el rechazo del pecado en el viaje hacia el infierno. Constituyen imágenes perturbadoras del dolor y del sufrimiento.
Nieve (1991)

Se diagnostica la enfermedad de Alzheimer

Cuando William tenía aproximadamente 60 años, Patricia comenzó a detectar en su esposo dificultades para abrocharse el cuello de la camisa, falta de memoria, problemas en el manejo del dinero y pérdida de habilidades para la escritura. Se lo veía deprimido, sumamente distraído y ausente del entorno que lo rodeaba. Estaban apareciendo los primeros signos de senilidad mental precoz.
En 1995, con 62 años, Patricia lo hizo examinar por el Grupo de Investigación en Demencias, del Instituto de Neurología del University Collage de Londres, para la detección de un posible deterioro cognitivo. En la evaluación que se le realizó – por entonces existían estudios avanzados de imágenes, como la resonancia magnética - , se le descubrió un deterioro moderado en múltiples áreas vinculadas con las funciones cognitivas, junto con atrofia cerebral generalizada. Quedó confirmado el ominoso diagnóstico de enfermedad de Alzheimer. Evaluaciones periódicas mostraron que el proceso de daño neurológico avanza irremisiblemente.

Los autorretratos de la enfermedad

Desde el momento del diagnóstico, la mayor parte de la producción artística de William se centró en la realización de autorretratos, y en esta decisión fue determinante la enfermera que lo atendía, ya que fue ella quien lo estimuló y le sugirió que fuera retratando su propio rostro a lo largo del tiempo. Ignoramos si William era consciente o no de los cambios, pero éstos reflejaban fielmente la evolución de su enfermedad. Produjo una sucesión de un cuadro por año hasta el año 2000; después de esa fecha ya no estuvo en condiciones de seguir pintando.

Si se toma como base su autorretrato de 1965, pueden apreciarse las variaciones de su rostro. Además de mostrar una disminución progresiva de sus habilidades artísticas, las pinceladas se vuelven más burdas y toscas; William fue perdiendo paulatinamente la capacidad de representación espacial, las relaciones entre rasgos y objetos, entre proporción y perspectiva. El fondo de los cuadros se simplifica y hasta desaparece, y lo mismo sucede con el color, que se va extinguiendo como si se tratara de una metáfora de la enfermedad, hasta terminar en blanco y negro. La ausencia de colores equivalía a una ausencia de pensamientos.

Cada año el desarrollo de su enfermedad junto con el declive de sus habilidades se vuelve más evidente. En el primer autorretrato de 1995, William aún conservaba una mirada vivaz, aunque dura y posiblemente indignada. Es la mirada de quien ve cómo su mundo se reduce, se va volviendo cada vez más pequeño, se limita, y nos mira e interroga como si manifestara: “Vean lo que me está sucediendo”. Ha dibujado barrotes y él se encuentra detrás de ellos, y nos dice: “No puedo volver al mundo, estoy en la cárcel de mi enfermedad”. O también quizá nos estaba insinuando que son barrotes que las personas les imponen a estos pacientes para aislarlos de la sociedad. En los últimos cuadros se diluyen los rasgos de la cara, que aparecen borrosos y desconcertados. La enfermedad de Alzheimer va haciendo desaparecer el rostro de William, que se pierde junto con las neuronas dañadas. Tal y como sugirió su mujer Patricia: “Es como si William hubiera asimilado su destino en su pintura: subsistir mientras desaparece”. El Alzheimer, en los cuadros de este pintor, actúa decolorando y desfigurando al enfermo, deformándolo y fragmentándolo por completo. La figura de William Utermohlen se destaca como un testimonio de la capacidad creativa que poseen las personas que sufren alguna demencia. Tal y como es la enfermedad de Alzheimer.

Un ensayo realizado por Patricia después de la muerte de su esposo aclaró por qué estas imágenes tienen tanta fuerza: “En estas figuras contemplamos desolados los esfuerzos de William para explicarnos su trastorno, la alteración de su yo, sus miedos y su tristeza”. Los autorretratos de William documentan la agitación de un artista que observa cómo su mente se le va escapando lentamente.

Autorretratos entre los años 1995 y 2000, dispuestos en orden cronológico de 1 a 6 (selección) 

viernes, 30 de octubre de 2015

Esquizofrenia, mejor conversada

Uno de los estudios más rigurosos publicados en EE.UU. demuestra que la medicina se ha equivocado al tratar la enfermedad con altas dosis de medicamentos con serios efectos secundarios. La mejor alternativa es terapia de conversación y ayuda psicosocial.

A principios de agosto Peter Gøtzsche, uno de los fundadores de la Colaboración Cochrane, una organización sin ánimo de lucro que ha tratado de aclarar qué funciona y qué no en los tratamientos médicos, publicó una lista de mitos que resumían sus más fuertes críticas a la psiquiatría moderna. Sus argumentos generaron una buena cantidad de comentarios en varios países. A algunos les resultó incómodo que Gøtzsche, cuyas investigaciones han sido citadas más de 15.000 veces, volviera a tratar el tema desde esa postura. Otros lo felicitaron por intentar eliminar la especulación, los mitos y las falsedades bajo ese lema que mueve a los 11.500 voluntarios de Cochrane: “Medicina basada en la evidencia”.
Entre los argumentos que daba Gøtzsche había un par que hacían alusión a la esquizofrenia y a los tratamientos farmacológicos con que los médicos combaten esa enfermedad. “Los antipsicóticos conducen a la contracción del cerebro y este efecto está directamente relacionado con la dosis y la duración del tratamiento (...) Se puede evitar por completo el uso de antipsicóticos en la mayoría de los pacientes con esquizofrenia, lo que aumentaría significativamente las posibilidades de que se conviertan en personas saludables y también aumenten su esperanza de vida”, escribía el médico danés.
Hoy, un par de meses después de su publicación, uno de los estudios más completos que se han hecho sobre esta enfermedad parece darle la razón. Luego de siete años de investigación y pruebas clínicas, un equipo de especialistas financiado por el Instituto de Salud Mental de EE.UU. volvió a poner en tela de juicio los habituales métodos con los que hasta ahora se ha tratado a la mayoría de los pacientes con esquizofrenia.
Según el grupo, liderado por John Kane, presidente del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina Hofstra North Shore-LIJ, se presenta un mayor progreso cuando se formulan dosis pequeñas de antipsicóticos y se hace énfasis en terapias de conversación y apoyo a los familiares. ¿La razón? Una guía que ayude a construir relaciones sociales, a reducir el uso de sustancias y a controlar los síntomas es más eficaz y permite mejores condiciones de vida que un tratamiento farmacológico cuyos efectos secundarios son notables. Aumento de peso, temblores o extrema somnolencia son sólo algunas de las consecuencias que aquejan a cientos de pacientes.
De acuerdo con varios expertos consultados por el diario estadounidenseThe New York Times, este estudio, que empezó en 2009 y fue realizado en 34 clínicas, resulta importante porque demuestra la mejoría que han tenido pacientes de esquizofrenia en el largo plazo cuando se les reduce la dosis de antipsicóticos y se combina con terapias de conversación. Según ellos, por su rigurosidad (para algunos es el estudio más riguroso hecho en Estados Unidos sobre esquizofrenia), podría ser el primer paso para establecer un nuevo estándar de atención que ha dado resultados sorprendentes en regiones como Australia y Escandinavia.
La investigación, que será publicada en su totalidad el próximo martes enThe American Journal of Psychiatry, da pistas de hacia dónde debería virar el tratamiento de la esquizofrenia en el mundo.
En nuestro país, por lo menos, donde hay unas 471.000 personas con esquizofrenia, según datos del Ministerio de Salud, el abordaje de la enfermedad ha estado centrado en un proceso farmacológico. Así lo explica Carlos Filizzola, director del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Javeriana, para quien esta falla se debe en parte a que durante muchos años el POS excluyó de muchos beneficios a los pacientes que tenían la enfermedad.
“Hasta hace muy poco volvimos a tener la posibilidad de incluir los tratamientos psicosociales, aun cuando habíamos realizado abordajes de psiquiatría comunitaria desde hace más de tres décadas. Por muchos años el sistema de salud había olvidado su importancia. Así que este estudio nos confirma lo que la observación empírica nos ha ratificado siempre”, asegura Filizzola.
Para él, la mejor muestra de ese vacío en Colombia la dio a conocer Piedad Bonnett, quien a través de su libro Lo que no tiene nombre“demostró la poca atención que se les da a las familias. La escasez de información”.
Fuente: Elespectador.com 

jueves, 22 de octubre de 2015

Salud mental: trastornos de ansiedad

Es normal sentir cierto grado de ansiedad ocasionalmente. La ansiedad forma parte de nuestra vida y todos la experimentamos cuando nos vemos amenazados o frente a una situación difícil.
Pero para una de cada cinco personas, la ansiedad es tan severa que puede volverse un factor dominante en su vida y esto puede manifestarse en otros trastornos como ataques de pánico o fobias.Las personas que sufren ansiedad severa se sienten agitadas y excesivamente preocupadas por cosas o situaciones que a menudo son asuntos triviales de la vida diaria, y esto interfiere con su calidad de vida.

¿Qué es ansiedad?

La ansiedad puede provocar un sentimiento constante de "mariposas en el estómago", palpitaciones, náusea o dolores de cabeza.
Las dificultades para dormir también son un problema común para quien sufre ansiedad.
"Esta situación a menudo se ve empeorada por el estrés, por ejemplo en el trabajo, o por el ruido y los problemas de relaciones" explica a la BBC la doctora Trisha Macnair, de la Asociación Médica Británica.
"Ciertos eventos difíciles que se presentan en la vida, incluso eventos agradables como una boda, pueden provocar una crisis de ansiedad insoportable" agrega la experta.
En el pasado los médicos solían recetar indiscriminadamente fármacos tranquilizantes para las personas que sufrían ansiedad.
Pero actualmente estos medicamentos sólo se utilizan en períodos cortos para ayudar a la persona a salir de una crisis particularmente difícil.
"Hoy contamos con terapias que pueden ayudar a la persona a entender su ansiedad y a aprender cómo manejar el estrés" dice la doctora Macnair.
"Por ejemplo, se puede contar con asesoría personal, psicoterapia, técnicas de relajación e hipnoterapia".

Causas de la ansiedad

Igual que otras enfermedades mentales, la ansiedad es un trastorno complejo que puede derivarse de varias causas.
Algunos estudios han mostrado que ciertos genes podrían ser responsables de qué tan vulnerable es una persona a la ansiedad y por qué algunas personas suelen ser más ansiosas que otras ante determinadas situaciones.
"Es obvio que ciertas circunstancias que se presentan en la vida provoquen ansiedad en un individuo. Y a menudo cuando la situación se resuelve o desaparece también desaparece la ansiedad" explica la doctora Macnair.
Sin embargo, pueden presentarse eventos tan extremos y amenazadores que la ansiedad puede continuar durante mucho tiempo después de ocurrido el evento.
Éste es el llamado trastorno de estrés postraumático (TEPT), que a menudo surge cuando un individuo se ve expuesto a una situación violenta.
Y aún cuando no haya resultado con lesiones físicas, la persona puede continuar experimentando extremo nerviosismo y ansiedad durante meses o años después del evento.
También hay ciertas sustancias que pueden provocar crisis de ansiedad en una persona, por ejemplo ciertas drogas como las anfetaminas, el LSD o el éxtasis.
Y para algunos individuos incluso la cafeína que contiene el café es suficiente para provocar ansiedad.

Ataques de pánico

"Mucha gente que sufre ansiedad también tiene ataques de pánico, o trastorno de pánico" explica la doctora Macnair.
"Pero estas crisis también pueden ocurrir sin motivo aparente a alguien que no estaba consciente de sentirse particularmente ansioso" agrega.
Un ataque de pánico se define como una oleada súbita de ansiedad que puede provocar síntomas físicos como palpitaciones o dificultad para respirar.
"Son una forma de miedo. En este caso de miedo al propio miedo" explica Trisha Macnair.
"En lugar del miedo identificable a un objeto que ocurre cada vez que nos acercamos a éste, quienes sufren un ataque de pánico experimentan un miedo intenso a lo desconocido".
"Es una especie de miedo interno y autogenerado" agrega la experta.

Síntomas de un ataque de pánico

Los síntomas pueden incluir sentimientos repentinos e inesperados de miedo o de ansiedad intensa, náusea, sentirse a punto de desmayar, palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado y dolor intenso en el pecho.
La persona también puede sentir dificultad para respirar, sudoración profusa, hormigueo en los dedos, visión borrosa y zumbido en los oídos.
"Los síntomas de un ataque de pánico son a menudo tan severos, repentinos e inesperados que la persona piensa que está sufriendo un infarto o que está a punto de morir", explica Trisha Macnair.
El trastorno de pánico puede ser tan aterrador y debilitante, especialmente si éste ocurre con frecuencia, que mucha gente suele desarrollar depresión.

Tratamientos

Existen varios tratamientos para el trastorno de pánico, que incluyen medicamentos o psicoterapia para que la persona aprenda a tener más control sobre su ansiedad.
Los estudios han mostrado que ambos tipos de tratamiento pueden ser efectivos, pero una combinación de ambos incluso es mejor para muchos pacientes.
"Entre más temprano se comience el tratamiento más probabilidad tiene la persona de dejar de sentir ataques de pánico y volver a tener una vida normal" explica Trisha Macnair.
"Por eso es importante consultar a su médico o buscar ayuda si siente que está sufriendo algún trastorno de ansiedad" agrega la experta.

Fuente: BBC Mundo 

viernes, 9 de octubre de 2015

ANTIOQUIA CELEBRA DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL

Por: Stephany Trujillo J. 

- OMS sensibiliza sobre dignidad del paciente con problemas mentales

- En Antioquia, el CSM busca pacientes casa por casa

- Más de 1.500 familias del Aburrá han sido visitadas en 2015

Como cada año este 10 de octubre se festeja el DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL, auspiciado por Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud (OMS), conmemoración que busca crear conciencia y sensibilidad sobre los derechos de las personas con enfermedades mentales, especialmente los relacionados con su dignidad e igualdad. En Antioquia elCENTRO DE SALUD MENTAL (CSM) celebra esta fecha con actividades dirigidas a pacientes, familiares y comunidad en general, en las que se enfatiza sobre la necesidad de comprender e integrar a la sociedad a las personas con problemas mentales, con el fin de evitar su rechazo o estigmatización.

“Ponte en mi lugar, conecta conmigo” es el lema de la OMS para el DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL en 2015, con el cual se apela a la sociedad para que acepte a las personas con problemas mentales. Bajo esta misma filosofía, el CENTRO DE SALUD MENTAL celebra 13 años de labores ininterrumpidas con un modelo de actuación único en Colombia, en el que se hacen visitas casa por casa en busca de personas que puedan estar padeciendo problemas mentales, bien sean enfermedades o problemas derivados de situaciones traumáticas o violentas.

Con esta estrategia el CSM viene realizando visitas e intervenciones en los municipios del Sur del Valle de Aburrá, donde se desarrollan proyectos de capacitación, sensibilización y atención domiciliaria para los pacientes mentales, sus familias y las comunidades donde ellos viven, con el objetivo de crear y consolidar REDES DE SALUD MENTAL, en las que participa toda la comunidad.

Este año, el CSM ha realizado más de 1.500 visitas a familias de Envigado y Sabaneta, donde se han encontrado personas con síntomas de problemas mentales como depresión, ansiedad, déficit de atención e hiperactividad, ludopatía, conductas suicidas, trastornos de pánico, entre otros. Dichas personas son evaluadas, diagnosticadas y remitidas a centros médicos cuando lo ameritan, al tiempo que sus familias y vecinos son capacitados y sensibilizados sobre la enfermedad mental.

El DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL se celebra un mes después de que el Ministerio de Salud diera a conocer el Informe Nacional de Salud Mental, que evidencia los principales mentales de los colombianos, que ameritan acciones profundas e integrales como las que realiza el CSM.


Salud mental: regular, gracias.

Autor: Sergio Prada 
En una tarea realmente de aplaudir, el Ministerio de Salud, Colciencias y el equipo técnico del estudio, están recorriendo el país presentando los resultados de la Encuesta Nacional de Salud Mental 2015. La encuesta anterior se hizo en 2003. Mucho tiempo había pasado sin tomarle el pulso a la salud mental en Colombia. Veamos algunos resultados.

La percepción del estado de salud mental es diferente entre generaciones. Mientras el 37% de las personas de 12 a 17 años dice que es excelente, el 23,8% de los mayores de 60 años así lo afirma. Otro hallazgo interesante es la asociación entre la percepción de salud mental y la educación de las personas. Por ejemplo sólo el 23.4% de las personas sin escolaridad reportan excelente salud mental, mientras que el 42.3% de las personas con título universitario así lo afirman.

Las relaciones más difíciles son con los vecinos. Ante una pregunta respecto a la satisfacción con diferentes personas tales como familia, pareja, amigos, compañeros de estudio, jefes o maestros y vecinos, fueron estos últimos los peor calificados. El 23% de los menores de 17 años, el 19% de los  adultos de hasta los 44 años y el 14% de los mayores de 45 años está poco satisfecho o insatisfecho con sus vecinos.

Los niveles de empatía no son buenos. Una de las preguntas indaga sobre la tristeza sentida hacia una persona que es lastimada de manera intencional por otro (la misma situación es presentada a todos los encuestados) y el 46% declaró sentir poca tristeza o nada. La misma pregunta en un escenario accidental encontró que un 50% de la población declaran sentir poco o nada de tristeza. En otras palabras casi 1 de cada 2 personas no simpatiza con situaciones tristes que les pasan a los demás.   

Un buen porcentaje de hogares es disfuncional. Una de las cifras que más impacta del estudio es el porcentaje de hogares que tienen algún grado de disfunción, según los datos 1 de cada 3 hogares. La encuesta además encontró que este porcentaje no cambia de manera importante entre regiones o generaciones o género.

Colombia tiene una sociedad civil muy débil. Según la encuesta mucho más de la mitad de los colombianos no participa en grupos sociales de ningún tipo. Y este porcentaje empeora con la edad, siendo 53.7% para los jóvenes y más de 60% para todas las demás edades. Este dato es bien preocupante porque el tejido de una sociedad está representado en la fortaleza de los grupos de ciudadanos. 

Por último, es preocupante la prevalencia de comportamiento antisocial. Utilizando un método probado internacionalmente, se encuentra que uno de cada doce colombianos presenta rasgos antisociales. Siendo mucho menos frecuente en mujeres que en hombres.

Para muchos puede no parecer un gran descubrimiento que la salud mental de nuestra sociedad no es buena. No obstante medirla sí es muy importante, de otro modo no se podrían diseñar las intervenciones sociales que se necesitan para mejorarla.

lunes, 28 de septiembre de 2015

10 de Octubre, Día Mundial de la Salud Mental

Por: Stephany Trujillo J.
Según la Real Academia de la Lengua, el término empatía significa “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”. Es decir, con ella la persona hace un ejercicio de escucha activa que le permite comprender emocionalmente al otro.
Saco a colación el término con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebrará el próximo 10 de octubre. Cada año, a lo largo de esta jornada y bajo un mismo lema, se organizan múltiples actos por parte de diferentes organizaciones sanitarias, sociales y del movimiento asociativo de familiares en todo el planeta con el objetivo de reivindicar los derechos de las personas con enfermedad mental, acercarnos a su realidad y mostrar la labor que realizan para mejorar la calidad de vida de este colectivo.
Este año el tema elegido es “Ponte en mi lugar. Conecta conmigo”. Con ello se persigue fomentar una actitud empática que nos permita entender la situación que viven las personas con enfermedad mental. Pero… ¿Cuál es esa realidad? La respuesta es dura: 
A menudo:
  • - La persona vive aislada, sin contar con los medios socio-sanitarios adecuados para poder insertarse de forma normalizada en sociedad.
  • - Cuando las dificultades empiezan a manifestarse antes o durante la adolescencia, no existen los apoyos adecuados para acompañar al menor y a la familia en este proceso.
  • - Ante una crisis en la que se requieren medios de atención sanitaria especializada adecuados para poder salir del bache, se encuentran sin poder ingresar por falta de camas para su hospitalización.
  • - Debe soportar que algunos medios de comunicación empleen las palabras enfermo mental de forma sensacionalista, desvirtuando la realidad de la noticia. Esto provoca un daño irreparable a este colectivo, generando estigma.
  • - Cuando se habla de salud mental, normalmente se relaciona este tipo de patología con la agresividad, ya que está demostrado que este colectivo no es más violento que la población en general. La mayoría de los sujetos que son violentos no tienen ninguna enfermedad mental.
  • - A la hora de buscar un puesto de trabajo, no puede manifestar que tiene un problema de salud mental, ya que sus probabilidades de contratación disminuyen considerablemente. Alrededor del 80% de los que viven con algún tipo de patología mental, se encuentran en situación de desempleo.
  • - En aquellos casos en los que para su rehabilitación se aconseja el paso por una vivienda tutelada, la persona se ve obligada a no poder acceder a la misma por el alto copago que tiene que soportar, ya que les deja un dinero de bolsillo para pasar el mes de 106,5 euros. Con esa cantidad han de hacer frente a necesidades cotidianas de la vida diaria, como dentista, gafas, ropa…. o incluso algunas actividades de ocio.
  • - Cuando presenta varios episodios de inestabilidad, se decide el ingreso en residencias que en numerosas ocasiones presentan un perfil manicomial y de tintes carcelarios, sin posibilidad de avanzar en su proceso de rehabilitación para ir consiguiendo mayores cotas de autonomía, quitando toda posibilidad a su integración en el ámbito comunitario de forma normalizada. Es decir,“encerrar y tirar la llave”.
Y ahora me pregunto, ¿estamos dispuestos a ponernos en el lugar de estas personas? Yo me apunto a eso y a reivindicar sus derechos. 
Fuente: Eldiario.es 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Caminar mejora la salud mental

Por: Stephany Trujillo J.

Caminar trae consigo importantes beneficios para la salud que van más allá del aspecto físico y repercuten positivamente sobre la salud mental y la estimulación de la creatividad.​
Es conocido que caminar es una gran herramienta para mantener una buena salud física. A esto se suman otros factores no tan conocidos pero igualmente importantes, como el estímulo de la creatividad y la contribución a mantener una buena salud mental.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Stanford demostró que caminar ayuda a mejorar el bienestar mental y reducir los niveles de estrés, siempre y cuando se haga en un ambiente natural. Para ello se pidió a un grupo de voluntarios que caminara por un ambiente ruidoso y a otro que lo hiciera en un parque. Tras la caminata, se midieron a través de un scanner los cambios cerebrales en los voluntarios.

Los resultados, publicados en Proceedings of The National Academy of Science, demostraron una disminución del flujo de sangre en la corteza cerebral subgenual en los voluntarios, siendo mucho más significativa en quienes pasearon por un ambiente natural, lo que se traduce en una mayor sensación de tranquilidad o ausencia de estrés.

Gregory Bratman, responsable del estudio, afirma que salir a caminar en un ambiente natural puede ser una manera fácil e inmediata de mejorar el estado de ánimo. Además de ayudar a mantener una buena salud física, caminar ayuda a estimular la creatividad y contribuye a mantener una buena salud mental.


Fuente: Proceedings of The National Academy of Sciences of the United States of America 

martes, 8 de septiembre de 2015

“Para recuperarse hay que tomar el control sobre la vida"

Por: Stephany Trujillo J.

José Manuel Arévalo, de 46 años, preside En Primera Persona, organización constituida solo por enfermos mentales para defender sus derechos. Él padece trastorno bipolar, y hace una década se reunió con otros “compañeros” porque tenían la necesidad de “representarse a sí mismos”.
Pese a que entonces ya existían agrupaciones de familiares, no se sentían identificados. “Queríamos nuestro espacio”, explica Arévalo. “Vamos caminando, establecemos estrategias y compartimos conocimiento”, detalla este afectado de enfermedad mental. “Somos los que mejor conocemos nuestras necesidades y damos cursos de autoayuda, de derechos humanos e incluso hemos contratado a un periodista como portavoz”, continúa. Esto último es muy importante en un momento de recortes en los que han percibido la importancia de alzar un poco más su mensaje.
Este andaluz empezó a notar que “algo no iba bien” a los 18 años. “Tenía fases de euforia y luego, depresión”. Pero hasta los 30 no le diagnosticaron. Por experiencia sabe muy bien que cuando el médico da con la enfermedad se pasa una fase de negación. “En el grupo de ayuda decimos que la peor lucha es con uno mismo”.
Después llega la batalla contra el estigma social. “No está solo en los medios, sino también en las familias, incluso en los servicios de salud”, asegura. “A veces vamos al médico con un dolor de espalda y los doctores, al ver tu enfermedad, obvian por lo que habías ido”. “Hablar de enfermedad mental todavía se relaciona con algo oscuro, peligroso”, se queja.
Pero Arévalo, que tuvo que dejar —“me jubilé”, afirma— en 2002 su trabajo como trabajador social, no se resigna a que esa sea la imagen imperante de sus “compañeros” y él mismo. “La integración es posible. Pero la recuperación pasa por que adquiramos el control de nuestra vida”. En ese sentido, dice, es fundamental su inserción laboral, o al menos ocupacional.
“Una persona con enfermedad mental a lo mejor no puede soportar, por el estrés, una jornada de ocho horas, pero si una de cuatro y con trabajos más mecánicos o manuales”, explica Arévalo. Pero la administración no favorece estas oportunidades y el estigma es una losa en cualquier entrevista para lograr un empleo.
Arévalo colabora con otras ONG, además de la que preside, ayudando a personas en riesgo de exclusión social. Contesta casi a cualquier hora del día el teléfono de la organización que dirige. Para lograr sus objetivos, cualquier momento es bueno para derrumbar el muro del estigma. “En primera persona” y con “voz propia”.

Tomado de Elpais.es 

miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Cómo podemos ayudar?

Por: Stephany Trujillo 
¿Cómo pueden ayudar los políticos a las personas con enfermedades mentales?

1-Aumentado y aprovechando mejor los recursos financieros y humanos asignados a la salud mental.

2-Conociendo bien las normas internacionales y nacionales de derechos humanos relativas a las personas con trastornos mentales.

3-Velando por que las políticas relativas a la educación, el trabajo, la justicia penal y el sistema de atención sanitaria general promuevan la salud mental y protejan los derechos humanos.

4-Incluyendo la cobertura de la atención de salud mental en los planes de seguros tanto públicos como privados.

5-Aplicando políticas y leyes de salud mental que promuevan los derechos humanos, la desinstitucionalización, la integración de la atención de salud mental en el sistema general de salud y el desarrollo de la atención comunitaria.

6-Estableciendo mecanismos de vigilancia para garantizar que se respeten los derechos humanos en todos los servicios de salud mental.

¿Cómo pueden ayudar los trabajadores de la salud a las personas con enfermedades mentales?

1-Respetando la dignidad, protegiendo los derechos y promoviendo la autonomía y la libertad de las personas con trastornos mentales.

2-Velando por que todos los tratamientos se administren con el consentimiento informado de las personas con trastornos mentales.

3-Haciendo participar a las personas con trastornos mentales en la preparación de su plan de tratamiento.

4-Haciendo participar a las familias de las personas con trastornos mentales en el tratamiento y la atención dados a sus parientes.

5-Informando a las instancias decisorias sobre los recursos y el apoyo que hacen falta para proporcionar una atención de salud mental de calidad.

¿Cómo pueden ayudarse a si mismas las personas con enfermedades mentales?

1-Denunciando las violaciones de los derechos humanos, incluidas las formas de tratamiento obsoleto e inhumano, los servicios de calidad deficiente, la atención inaccesible y el uso abusivo del ingreso y tratamiento involuntarios.

2-Abogando por su participación en la elaboración y puesta en práctica de políticas y leyes destinadas a mejorar el respeto de los derechos humanos y los servicios de salud mental.

3-Informándose sobre los derechos fundamentales que confieren el derecho internacional en materia de derechos humanos y las leyes nacionales.

4-Aunando esfuerzos con otras personas que sufren trastornos mentales para prestarse apoyo mutuo y llevando a cabo actividades destinadas a cambiar la actitud hacia ellas y combatiendo la estigmatización y la discriminación.

¿Cómo pueden ayudar los Grupos de usuarios, grupos de familiares, organizaciones de promoción y otras organizaciones no gubernamentales a las personas con enfermedades mentales?

1-Sensibilizando y educando al público sobre la salud mental y los trastornos mentales y promoviendo la toma de conciencia sobre los derechos de las personas que padecen esos trastornos.

2-Defendiendo la prestación de servicios de salud mental de calidad en los centros de atención primaria de salud, los hospitales generales y la comunidad.

3-Abogando por su participación en la formulación y aplicación de políticas y leyes destinadas a mejorar el respeto de los derechos humanos de las personas con trastornos mentales y los servicios que se les prestan.

4-Organizando servicios informales de salud mental a nivel comunitario, por ejemplo, servicios de orientación, grupos de autoayuda para las personas con trastornos mentales y sus familias, centros de consulta sin cita previa, programas de gestión de casos, programas de divulgación y servicios de crisis.

5-Organizando servicios de prevención y promoción, como programas escolares de promoción de la salud mental.

6-Colaborando con otras organizaciones no gubernamentales que compartan objetivos similares a nivel nacional, regional o mundial.

¿Cómo pueden ayudar las fundaciones a las personas con enfermedades mentales?

1-Respaldando la formulación y aplicación de políticas, planes y leyes nacionales en materia de salud mental que promuevan y protejan los derechos humanos.

2-Respaldando el desarrollo de servicios de salud mental en la atención primaria, los hospitales generales y las comunidades.

3-Respaldando la creación de grupos de usuarios de los servicios de salud mental, grupos de familiares y organizaciones de promoción, y prestar apoyo a sus actividades.

4-Respaldando las actividades de investigación destinadas a evaluar la repercusión de las políticas y leyes de salud mental.

5-Respaldando las actividades de investigación destinadas a desarrollar intervenciones eficaces de salud mental en la atención primaria, los servicios generales de salud y los servicios comunitarios.

6-Ofreciendo formación sobre políticas y sistemas sanitarios a los encargados de planificar y formular las políticas de salud mental.

7-Ofreciendo una capacitación adecuada sobre salud mental a los agentes de atención primaria de salud y los trabajadores comunitarios.

8-Integrando la formación sobre las cuestiones relacionadas con la salud mental y los derechos humanos en los programas de estudios universitarios y de posgrado de los profesionales de la salud y la salud mental, incluidos los de la atención primaria.

9-Realizando investigaciones sobre políticas y planificación de servicios de salud mental, que abarquen la evaluación de la aplicación de esas políticas, y sobre los modelos de organización y planificación de servicios.

10-Realizando investigaciones sobre las intervenciones eficaces de salud mental en los servicios de atención primaria y los servicios comunitarios.

11-Ofreciendo programas de estudios universitarios y de posgrado actualizados y basados en datos científicos, conformes a las prioridades definidas en las políticas.

12-Haciendo supervisar por especialistas la planificación y la prestación de los servicios de salud ofrecidos en el marco de la atención primaria y la atención comunitaria.

¿Cómo pueden ayudar  las organizaciones profesionales a las personas con enfermedades mentales?

1-Contribuyendo al debate sobre la elaboración de políticas y leyes.

2-Fijando normas de calidad para los agentes de salud mental a todos los niveles (de los hospitales y de los servicios de atención primaria y atención comunitaria).

3-Sensibilizando a las partes interesadas sobre las cuestiones relacionadas con la salud mental y los derechos humanos.

4-Acreditando a los profesionales de la salud mental.

5-Respaldando el cambio de funciones del personal de atención primaria, para que deje de ocuparse principalmente de trastornos físicos y siga un enfoque más global, en que se tenga en cuenta la salud física y mental.

6-Respaldando el cambio de funciones del personal de salud mental, para que deje de trabajar fundamentalmente en centros y desarrolle más actividades en entornos comunitarios.

¿Cómo pueden ayudar los medios de comunicación a las personas con enfermedades mentales?

1-Evitando los estereotipos, el sensacionalismo y la perpetuación de los mitos y las creencias erróneas al informar sobre cuestiones relacionadas con la salud mental.

2-Presentando los temas de salud mental con una actitud compasiva, haciendo hincapié en lo que se puede conseguir con los recursos financieros y humanos adecuados.

3-Poniendo de relieve los derechos humanos de las personas con trastornos mentales.

Fuente:
Organización mundial de la salud OMS


martes, 11 de agosto de 2015

10 datos sobre la salud mental

Por: Stephany Trujillo
1-Se calcula que aproximadamente el 20% de los niños y adolescentes del mundo tienen trastornos o problemas mentales.

Cerca de la mitad de los trastornos mentales se manifiestan antes de los 14 años. En todas las culturas se observan tipos de trastornos similares. Los trastornos neuropsiquiátricos figuran entre las principales causas de discapacidad en los jóvenes. Sin embargo, las regiones del mundo con los porcentajes más altos de población menor de 19 años son las que disponen de menos recursos para la salud mental. La mayoría de los países de ingresos bajos y medios cuenta con un solo psiquiatra infantil por cada millón.

2-Los trastornos mentales y los trastornos ligados al consumo de sustancias son la principal causa de discapacidad en el mundo.

Los trastornos mentales y los trastornos ligados al consumo de sustancias son la causa de cerca del 23% de los años perdidos por discapacidad.

3-Cada año se suicidan más de 800.000 personas.

Cada año se suicidan más de 800.000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad. Hay indicios de que por cada adulto que se suicida hay más de 20 que lo intentan. El 75% de los suicidios tienen lugar en países de ingresos bajos y medios. Los trastornos mentales y el consumo nocivo de alcohol contribuyen a muchos suicidios. La identificación precoz y el tratamiento eficaz son fundamentales para garantizar que estas personas reciben la atención que necesitan.

4-La guerra y las catástrofes tienen efectos importantes en la salud mental y el bienestar psicosocial.

La incidencia de los trastornos mentales tiende a duplicarse después de las emergencias.

5-Los trastornos mentales figuran entre los factores de riesgo importantes de otras enfermedades y de lesiones no intencionales o intencionales.

Los trastornos mentales aumentan el riesgo de contraer otras enfermedades como la infección por VIH, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, y viceversa.

6-La estigmatización y la discriminación de la que son víctimas los enfermos y sus familiares disuaden a los pacientes de recurrir a los servicios de salud mental.

La ignorancia y la estigmatización que rodean a las enfermedades mentales están muy extendidas. Pese a disponer de tratamientos eficaces, existe la creencia de que no es posible tratar los trastornos mentales, o de que las personas que los padecen son difíciles, poco inteligentes o incapaces de tomar decisiones. Esa estigmatización puede dar lugar a malos tratos, rechazo y aislamiento, y privar a las personas afectadas de atención médica y apoyo. Dentro del sistema de salud, es muy frecuente que esas personas reciban tratamiento en instituciones que se parecen más a almacenes humanos, que a lugares para curarse.

7-En la mayoría de los países son frecuentes las denuncias de violaciones de los derechos humanos de las personas con discapacidad mental o psicológica.

Esas violaciones incluyen la coerción física, la reclusión y la privación de las necesidades básicas y la intimidad. Pocos países cuentan con un marco legal que proteja debidamente los derechos de las personas con trastornos mentales.

8-Existen grandes diferencias en el mundo en la distribución de profesionales competentes en atención de salud mental.

La escasez de psiquiatras, enfermeras psiquiátricas, psicólogos y trabajadores sociales son algunos de los principales obstáculos que impiden ofrecer tratamiento y atención en los países de ingresos bajos y medios. Los países de ingresos bajos cuentan con 0,05 psiquiatras y 0,42 enfermeras psiquiátricas por cada 100.000 habitantes, mientras que en los países de ingresos altos la tasa de los psiquiatras es 170 veces mayor y la de las enfermeras es 70 veces mayor.

9-Para que aumente la disponibilidad de servicios de salud mental, hay que superar cinco obstáculos clave.

-la no inclusión de la atención de salud mental en los programas de salud pública y las consiguientes consecuencias desde el punto de vista de la financiación.
-la actual organización de los servicios de salud mental.
-la falta de integración de la salud mental en la atención primaria.
- la escasez de recursos humanos para la atención de salud mental.
- la falta de iniciativa en el terreno de la salud mental pública.

10-Los recursos financieros que se necesitan para que aumenten los servicios son relativamente modestos.

Los gobiernos, los donantes y los grupos que representan a los agentes de salud mental, los enfermos mentales y sus familiares tienen que trabajar juntamente para que aumenten los servicios de salud mental, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios. Los recursos financieros que se necesitan son relativamente modestos: 2 dólares por persona al año en los países de ingresos bajos y entre  3 a 4 dólares en los países de ingresos medios.

Fuente:
Organización Mundial de la Salud OMS