miércoles, 22 de julio de 2015

No más estigmas a las personas con enfermedades mentales

Por: Stephany Trujillo
Según el Estudio Nacional de Salud Mental, realizado en 2003 por la Fundación FES social, el 40,1 % de la población colombiana entre 18 y 65 años ha sufrido, está sufriendo o sufrirá alguna vez en la vida un trastorno psiquiátrico diagnosticado. Los trastornos de ansiedad encabezan la lista (19,5 %); luego siguen los trastornos del estado de ánimo (13,3 %), los trastornos por control de impulsos (9,3 %) y los relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas (9,4 %). La gente espera en promedio 8 años para realizar la primera consulta, esto debido principalmente al miedo a ser discriminado y señalado de "loco". Según el psiquiatra José Posada, las causas de esta demora son “la ignorancia, el estigma y la ausencia de una política de salud mental”.

Sin embargo las enfermedades mentales siguen siendo significativa y socialmente poco conocidas. Visiones e interpretaciones erróneas perjudicaron durante siglos a las personas que padecieron enfermedades mentales, desde su asociación con la posesión demoníaca o inspiración divina de la antigüedad hasta el nazismo, que los proclamó indignos de vivir, y hasta hace pocas décadas vivieron aislados de la sociedad, encerrados en asilos o manicomios. Pero aun hoy se mantienen los estigmas sobre estas personas que pasan a ser vistas, pensadas y tratadas desde el prejuicio y la falta de información. A las personas con problemas de salud mental se les considera imprevisibles, incapaces de trabajar y tomar decisiones, poco inteligentes, débiles y agresivas. Estereotipos que no corresponden con la realidad, pero que influyen en las actitudes y comportamientos que los demás tienen con estas personas. “Histórica y culturalmente se ha creído que estas enfermedades son terribles, peligrosas y vergonzosas. Es la lepra moderna” dice Myriam Jimeno, antropóloga y experta en cultura de la violencia.

La discriminación y el estigma son la principal barrera que se encuentra para la recuperación, el equilibrio y en general el normal desarrollo de una persona con algún trastorno o enfermedad mental.

El estigma se convierte en una barrera para buscar y cumplir el tratamiento, para acceder a un trabajo y para integrarse a la comunidad, condiciones ideales de cualquiera que sufre una dolencia, ya sea física o mental. El paciente se autodiscrimina al negar sus síntomas y evitar la ayuda profesional. El estigma es una de las barreras más difíciles de derrumbar y que en cierta forma es lo que causa los suicidios porque los mismos pacientes se sienten devaluados. “La mayoría de las personas creen que es una debilidad más que una enfermedad”, apunta el psiquiatra Jorge Téllez, fundador de la Asociación Colombiana contra la Depresión.

La mayoría de las personas con enfermedad mental pueden llevar una vida llena y normalizada, siempre y cuando cuenten con un tratamiento y soporte social adecuado.

Fuentes:

Estudio Nacional de Salud Mental 2003
Revista Biomédica del Instituto Nacional de Salud

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