Por: Stephany Trujillo
Las personas con enfermedades mentales están expuestas en todo el mundo a una amplia gama de violaciones de los derechos humanos. La estigmatización hace que a menudo sean aislados y no reciban los cuidados que necesitan. En algunas comunidades son expulsados, abandonados sin comida y semidesnudos, atados y apaleados.
Las personas con enfermedades mentales están expuestas en todo el mundo a una amplia gama de violaciones de los derechos humanos. La estigmatización hace que a menudo sean aislados y no reciban los cuidados que necesitan. En algunas comunidades son expulsados, abandonados sin comida y semidesnudos, atados y apaleados.
Con poca más suerte están los pacientes de muchos hospitales
mentales, inmovilizados con grilletes metálicos, confinados en camas-jaula,
privados de ropa, de una cama decente, de agua potable o de instalaciones
sanitarias adecuadas, desatendidos o maltratados.
Estas personas también tienen que enfrentarse diariamente a
la discriminación en la educación, el empleo y la vivienda. En algunos países
incluso se les prohíbe que voten, se casen o tengan hijos.
La Organización Mundial de la Salud OMS, da unas indicaciones
para evitar este tipo de violaciones a los derechos humanos:
- Cambiando las
actitudes y aumentando la concienciación. Los Ministerios de Salud, los
grupos de usuarios de los servicios de salud mental y sus familiares, los
profesionales sanitarios, las organizaciones no gubernamentales, las
instituciones universitarias, las organizaciones profesionales y otros
interesados deberían unir sus fuerzas para educar a la población y cambiar sus
actitudes hacia las enfermedades mentales, además de abogar por los derechos de
las personas con enfermedad mental.
-Mejorando los
derechos humanos en los servicios de salud mental. Se deben crear
mecanismos de vigilancia de los derechos humanos para proteger a los pacientes
del trato inhumano y degradante, de las malas condiciones de vida y de los
ingresos y tratamiento involuntarios, inapropiados y arbitrarios. Los pacientes
también deben tener acceso a mecanismos de reclamación en caso de violación de
sus derechos humanos.
-Dando poder efectivo
a los usuarios de los servicios de salud mental y a sus familiares. Los
gobiernos deben apoyar la creación o fortalecimiento de las organizaciones de
usuarios de los servicios de salud mental y de sus familiares. Dichos grupos se
encuentran en la mejor posición para señalar los problemas, explicar sus
necesidades y contribuir a encontrar soluciones para mejorar la salud mental en
los países, por lo que tienen una función esencial que desempeñar en el diseño
y aplicación de las políticas, planes, leyes y servicios.
-Sustituyendo las
instituciones psiquiátricas por la atención en la comunidad. Las grandes
instituciones, tan a menudo asociadas a violaciones de los derechos humanos,
deben ser sustituidas por centros comunitarios de salud mental, apoyados por
camas de hospital para pacientes psiquiátricos en los hospitales generales y la
atención domiciliaria.
-Aumentando la
inversión en salud mental. Los gobiernos tienen que dedicar una mayor
proporción de sus presupuestos sanitarios a la salud mental. Además, es
necesario desarrollar y formar a más profesionales de la salud mental con el
fin de asegurar que la población tenga acceso a servicios de salud mental de
calidad en todos los niveles del sistema de atención sanitaria.
-Adoptando políticas,
leyes y servicios que fomenten los derechos humanos. Los países deben poner
en práctica políticas, leyes y servicios de salud mental que fomenten los derechos
de las personas con enfermedades mentales, les den poder efectivo para hacer
elecciones sobre su vida, les proporcionen protección legal y les aseguren su
plena integración y participación en la comunidad.
Fuente:
Organización Mundial de la Salud (OMS)
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