martes, 8 de septiembre de 2015

“Para recuperarse hay que tomar el control sobre la vida"

Por: Stephany Trujillo J.

José Manuel Arévalo, de 46 años, preside En Primera Persona, organización constituida solo por enfermos mentales para defender sus derechos. Él padece trastorno bipolar, y hace una década se reunió con otros “compañeros” porque tenían la necesidad de “representarse a sí mismos”.
Pese a que entonces ya existían agrupaciones de familiares, no se sentían identificados. “Queríamos nuestro espacio”, explica Arévalo. “Vamos caminando, establecemos estrategias y compartimos conocimiento”, detalla este afectado de enfermedad mental. “Somos los que mejor conocemos nuestras necesidades y damos cursos de autoayuda, de derechos humanos e incluso hemos contratado a un periodista como portavoz”, continúa. Esto último es muy importante en un momento de recortes en los que han percibido la importancia de alzar un poco más su mensaje.
Este andaluz empezó a notar que “algo no iba bien” a los 18 años. “Tenía fases de euforia y luego, depresión”. Pero hasta los 30 no le diagnosticaron. Por experiencia sabe muy bien que cuando el médico da con la enfermedad se pasa una fase de negación. “En el grupo de ayuda decimos que la peor lucha es con uno mismo”.
Después llega la batalla contra el estigma social. “No está solo en los medios, sino también en las familias, incluso en los servicios de salud”, asegura. “A veces vamos al médico con un dolor de espalda y los doctores, al ver tu enfermedad, obvian por lo que habías ido”. “Hablar de enfermedad mental todavía se relaciona con algo oscuro, peligroso”, se queja.
Pero Arévalo, que tuvo que dejar —“me jubilé”, afirma— en 2002 su trabajo como trabajador social, no se resigna a que esa sea la imagen imperante de sus “compañeros” y él mismo. “La integración es posible. Pero la recuperación pasa por que adquiramos el control de nuestra vida”. En ese sentido, dice, es fundamental su inserción laboral, o al menos ocupacional.
“Una persona con enfermedad mental a lo mejor no puede soportar, por el estrés, una jornada de ocho horas, pero si una de cuatro y con trabajos más mecánicos o manuales”, explica Arévalo. Pero la administración no favorece estas oportunidades y el estigma es una losa en cualquier entrevista para lograr un empleo.
Arévalo colabora con otras ONG, además de la que preside, ayudando a personas en riesgo de exclusión social. Contesta casi a cualquier hora del día el teléfono de la organización que dirige. Para lograr sus objetivos, cualquier momento es bueno para derrumbar el muro del estigma. “En primera persona” y con “voz propia”.

Tomado de Elpais.es 

miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Cómo podemos ayudar?

Por: Stephany Trujillo 
¿Cómo pueden ayudar los políticos a las personas con enfermedades mentales?

1-Aumentado y aprovechando mejor los recursos financieros y humanos asignados a la salud mental.

2-Conociendo bien las normas internacionales y nacionales de derechos humanos relativas a las personas con trastornos mentales.

3-Velando por que las políticas relativas a la educación, el trabajo, la justicia penal y el sistema de atención sanitaria general promuevan la salud mental y protejan los derechos humanos.

4-Incluyendo la cobertura de la atención de salud mental en los planes de seguros tanto públicos como privados.

5-Aplicando políticas y leyes de salud mental que promuevan los derechos humanos, la desinstitucionalización, la integración de la atención de salud mental en el sistema general de salud y el desarrollo de la atención comunitaria.

6-Estableciendo mecanismos de vigilancia para garantizar que se respeten los derechos humanos en todos los servicios de salud mental.

¿Cómo pueden ayudar los trabajadores de la salud a las personas con enfermedades mentales?

1-Respetando la dignidad, protegiendo los derechos y promoviendo la autonomía y la libertad de las personas con trastornos mentales.

2-Velando por que todos los tratamientos se administren con el consentimiento informado de las personas con trastornos mentales.

3-Haciendo participar a las personas con trastornos mentales en la preparación de su plan de tratamiento.

4-Haciendo participar a las familias de las personas con trastornos mentales en el tratamiento y la atención dados a sus parientes.

5-Informando a las instancias decisorias sobre los recursos y el apoyo que hacen falta para proporcionar una atención de salud mental de calidad.

¿Cómo pueden ayudarse a si mismas las personas con enfermedades mentales?

1-Denunciando las violaciones de los derechos humanos, incluidas las formas de tratamiento obsoleto e inhumano, los servicios de calidad deficiente, la atención inaccesible y el uso abusivo del ingreso y tratamiento involuntarios.

2-Abogando por su participación en la elaboración y puesta en práctica de políticas y leyes destinadas a mejorar el respeto de los derechos humanos y los servicios de salud mental.

3-Informándose sobre los derechos fundamentales que confieren el derecho internacional en materia de derechos humanos y las leyes nacionales.

4-Aunando esfuerzos con otras personas que sufren trastornos mentales para prestarse apoyo mutuo y llevando a cabo actividades destinadas a cambiar la actitud hacia ellas y combatiendo la estigmatización y la discriminación.

¿Cómo pueden ayudar los Grupos de usuarios, grupos de familiares, organizaciones de promoción y otras organizaciones no gubernamentales a las personas con enfermedades mentales?

1-Sensibilizando y educando al público sobre la salud mental y los trastornos mentales y promoviendo la toma de conciencia sobre los derechos de las personas que padecen esos trastornos.

2-Defendiendo la prestación de servicios de salud mental de calidad en los centros de atención primaria de salud, los hospitales generales y la comunidad.

3-Abogando por su participación en la formulación y aplicación de políticas y leyes destinadas a mejorar el respeto de los derechos humanos de las personas con trastornos mentales y los servicios que se les prestan.

4-Organizando servicios informales de salud mental a nivel comunitario, por ejemplo, servicios de orientación, grupos de autoayuda para las personas con trastornos mentales y sus familias, centros de consulta sin cita previa, programas de gestión de casos, programas de divulgación y servicios de crisis.

5-Organizando servicios de prevención y promoción, como programas escolares de promoción de la salud mental.

6-Colaborando con otras organizaciones no gubernamentales que compartan objetivos similares a nivel nacional, regional o mundial.

¿Cómo pueden ayudar las fundaciones a las personas con enfermedades mentales?

1-Respaldando la formulación y aplicación de políticas, planes y leyes nacionales en materia de salud mental que promuevan y protejan los derechos humanos.

2-Respaldando el desarrollo de servicios de salud mental en la atención primaria, los hospitales generales y las comunidades.

3-Respaldando la creación de grupos de usuarios de los servicios de salud mental, grupos de familiares y organizaciones de promoción, y prestar apoyo a sus actividades.

4-Respaldando las actividades de investigación destinadas a evaluar la repercusión de las políticas y leyes de salud mental.

5-Respaldando las actividades de investigación destinadas a desarrollar intervenciones eficaces de salud mental en la atención primaria, los servicios generales de salud y los servicios comunitarios.

6-Ofreciendo formación sobre políticas y sistemas sanitarios a los encargados de planificar y formular las políticas de salud mental.

7-Ofreciendo una capacitación adecuada sobre salud mental a los agentes de atención primaria de salud y los trabajadores comunitarios.

8-Integrando la formación sobre las cuestiones relacionadas con la salud mental y los derechos humanos en los programas de estudios universitarios y de posgrado de los profesionales de la salud y la salud mental, incluidos los de la atención primaria.

9-Realizando investigaciones sobre políticas y planificación de servicios de salud mental, que abarquen la evaluación de la aplicación de esas políticas, y sobre los modelos de organización y planificación de servicios.

10-Realizando investigaciones sobre las intervenciones eficaces de salud mental en los servicios de atención primaria y los servicios comunitarios.

11-Ofreciendo programas de estudios universitarios y de posgrado actualizados y basados en datos científicos, conformes a las prioridades definidas en las políticas.

12-Haciendo supervisar por especialistas la planificación y la prestación de los servicios de salud ofrecidos en el marco de la atención primaria y la atención comunitaria.

¿Cómo pueden ayudar  las organizaciones profesionales a las personas con enfermedades mentales?

1-Contribuyendo al debate sobre la elaboración de políticas y leyes.

2-Fijando normas de calidad para los agentes de salud mental a todos los niveles (de los hospitales y de los servicios de atención primaria y atención comunitaria).

3-Sensibilizando a las partes interesadas sobre las cuestiones relacionadas con la salud mental y los derechos humanos.

4-Acreditando a los profesionales de la salud mental.

5-Respaldando el cambio de funciones del personal de atención primaria, para que deje de ocuparse principalmente de trastornos físicos y siga un enfoque más global, en que se tenga en cuenta la salud física y mental.

6-Respaldando el cambio de funciones del personal de salud mental, para que deje de trabajar fundamentalmente en centros y desarrolle más actividades en entornos comunitarios.

¿Cómo pueden ayudar los medios de comunicación a las personas con enfermedades mentales?

1-Evitando los estereotipos, el sensacionalismo y la perpetuación de los mitos y las creencias erróneas al informar sobre cuestiones relacionadas con la salud mental.

2-Presentando los temas de salud mental con una actitud compasiva, haciendo hincapié en lo que se puede conseguir con los recursos financieros y humanos adecuados.

3-Poniendo de relieve los derechos humanos de las personas con trastornos mentales.

Fuente:
Organización mundial de la salud OMS


martes, 11 de agosto de 2015

10 datos sobre la salud mental

Por: Stephany Trujillo
1-Se calcula que aproximadamente el 20% de los niños y adolescentes del mundo tienen trastornos o problemas mentales.

Cerca de la mitad de los trastornos mentales se manifiestan antes de los 14 años. En todas las culturas se observan tipos de trastornos similares. Los trastornos neuropsiquiátricos figuran entre las principales causas de discapacidad en los jóvenes. Sin embargo, las regiones del mundo con los porcentajes más altos de población menor de 19 años son las que disponen de menos recursos para la salud mental. La mayoría de los países de ingresos bajos y medios cuenta con un solo psiquiatra infantil por cada millón.

2-Los trastornos mentales y los trastornos ligados al consumo de sustancias son la principal causa de discapacidad en el mundo.

Los trastornos mentales y los trastornos ligados al consumo de sustancias son la causa de cerca del 23% de los años perdidos por discapacidad.

3-Cada año se suicidan más de 800.000 personas.

Cada año se suicidan más de 800.000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad. Hay indicios de que por cada adulto que se suicida hay más de 20 que lo intentan. El 75% de los suicidios tienen lugar en países de ingresos bajos y medios. Los trastornos mentales y el consumo nocivo de alcohol contribuyen a muchos suicidios. La identificación precoz y el tratamiento eficaz son fundamentales para garantizar que estas personas reciben la atención que necesitan.

4-La guerra y las catástrofes tienen efectos importantes en la salud mental y el bienestar psicosocial.

La incidencia de los trastornos mentales tiende a duplicarse después de las emergencias.

5-Los trastornos mentales figuran entre los factores de riesgo importantes de otras enfermedades y de lesiones no intencionales o intencionales.

Los trastornos mentales aumentan el riesgo de contraer otras enfermedades como la infección por VIH, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes, y viceversa.

6-La estigmatización y la discriminación de la que son víctimas los enfermos y sus familiares disuaden a los pacientes de recurrir a los servicios de salud mental.

La ignorancia y la estigmatización que rodean a las enfermedades mentales están muy extendidas. Pese a disponer de tratamientos eficaces, existe la creencia de que no es posible tratar los trastornos mentales, o de que las personas que los padecen son difíciles, poco inteligentes o incapaces de tomar decisiones. Esa estigmatización puede dar lugar a malos tratos, rechazo y aislamiento, y privar a las personas afectadas de atención médica y apoyo. Dentro del sistema de salud, es muy frecuente que esas personas reciban tratamiento en instituciones que se parecen más a almacenes humanos, que a lugares para curarse.

7-En la mayoría de los países son frecuentes las denuncias de violaciones de los derechos humanos de las personas con discapacidad mental o psicológica.

Esas violaciones incluyen la coerción física, la reclusión y la privación de las necesidades básicas y la intimidad. Pocos países cuentan con un marco legal que proteja debidamente los derechos de las personas con trastornos mentales.

8-Existen grandes diferencias en el mundo en la distribución de profesionales competentes en atención de salud mental.

La escasez de psiquiatras, enfermeras psiquiátricas, psicólogos y trabajadores sociales son algunos de los principales obstáculos que impiden ofrecer tratamiento y atención en los países de ingresos bajos y medios. Los países de ingresos bajos cuentan con 0,05 psiquiatras y 0,42 enfermeras psiquiátricas por cada 100.000 habitantes, mientras que en los países de ingresos altos la tasa de los psiquiatras es 170 veces mayor y la de las enfermeras es 70 veces mayor.

9-Para que aumente la disponibilidad de servicios de salud mental, hay que superar cinco obstáculos clave.

-la no inclusión de la atención de salud mental en los programas de salud pública y las consiguientes consecuencias desde el punto de vista de la financiación.
-la actual organización de los servicios de salud mental.
-la falta de integración de la salud mental en la atención primaria.
- la escasez de recursos humanos para la atención de salud mental.
- la falta de iniciativa en el terreno de la salud mental pública.

10-Los recursos financieros que se necesitan para que aumenten los servicios son relativamente modestos.

Los gobiernos, los donantes y los grupos que representan a los agentes de salud mental, los enfermos mentales y sus familiares tienen que trabajar juntamente para que aumenten los servicios de salud mental, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios. Los recursos financieros que se necesitan son relativamente modestos: 2 dólares por persona al año en los países de ingresos bajos y entre  3 a 4 dólares en los países de ingresos medios.

Fuente:
Organización Mundial de la Salud OMS


miércoles, 5 de agosto de 2015

¿Cómo evitar violaciones a los derechos de las personas con enfermedades mentales?

Por: Stephany Trujillo
Las personas con  enfermedades mentales están expuestas en todo el mundo a una amplia gama de violaciones de los derechos humanos. La estigmatización hace que a menudo sean aislados y no reciban los cuidados que necesitan. En algunas comunidades son expulsados, abandonados sin comida y semidesnudos, atados y apaleados.

Con poca más suerte están los pacientes de muchos hospitales mentales, inmovilizados con grilletes metálicos, confinados en camas-jaula, privados de ropa, de una cama decente, de agua potable o de instalaciones sanitarias adecuadas, desatendidos o maltratados.

Estas personas también tienen que enfrentarse diariamente a la discriminación en la educación, el empleo y la vivienda. En algunos países incluso se les prohíbe que voten, se casen o tengan hijos.

La Organización Mundial de la Salud OMS, da unas indicaciones para evitar este tipo de violaciones a los derechos humanos:

- Cambiando las actitudes y aumentando la concienciación. Los Ministerios de Salud, los grupos de usuarios de los servicios de salud mental y sus familiares, los profesionales sanitarios, las organizaciones no gubernamentales, las instituciones universitarias, las organizaciones profesionales y otros interesados deberían unir sus fuerzas para educar a la población y cambiar sus actitudes hacia las enfermedades mentales, además de abogar por los derechos de las personas con enfermedad mental.

-Mejorando los derechos humanos en los servicios de salud mental. Se deben crear mecanismos de vigilancia de los derechos humanos para proteger a los pacientes del trato inhumano y degradante, de las malas condiciones de vida y de los ingresos y tratamiento involuntarios, inapropiados y arbitrarios. Los pacientes también deben tener acceso a mecanismos de reclamación en caso de violación de sus derechos humanos.

-Dando poder efectivo a los usuarios de los servicios de salud mental y a sus familiares. Los gobiernos deben apoyar la creación o fortalecimiento de las organizaciones de usuarios de los servicios de salud mental y de sus familiares. Dichos grupos se encuentran en la mejor posición para señalar los problemas, explicar sus necesidades y contribuir a encontrar soluciones para mejorar la salud mental en los países, por lo que tienen una función esencial que desempeñar en el diseño y aplicación de las políticas, planes, leyes y servicios.

-Sustituyendo las instituciones psiquiátricas por la atención en la comunidad. Las grandes instituciones, tan a menudo asociadas a violaciones de los derechos humanos, deben ser sustituidas por centros comunitarios de salud mental, apoyados por camas de hospital para pacientes psiquiátricos en los hospitales generales y la atención domiciliaria.

-Aumentando la inversión en salud mental. Los gobiernos tienen que dedicar una mayor proporción de sus presupuestos sanitarios a la salud mental. Además, es necesario desarrollar y formar a más profesionales de la salud mental con el fin de asegurar que la población tenga acceso a servicios de salud mental de calidad en todos los niveles del sistema de atención sanitaria.

-Adoptando políticas, leyes y servicios que fomenten los derechos humanos. Los países deben poner en práctica políticas, leyes y servicios de salud mental que fomenten los derechos de las personas con enfermedades mentales, les den poder efectivo para hacer elecciones sobre su vida, les proporcionen protección legal y les aseguren su plena integración y participación en la comunidad.

Fuente:
Organización Mundial de la Salud (OMS)

miércoles, 22 de julio de 2015

No más estigmas a las personas con enfermedades mentales

Por: Stephany Trujillo
Según el Estudio Nacional de Salud Mental, realizado en 2003 por la Fundación FES social, el 40,1 % de la población colombiana entre 18 y 65 años ha sufrido, está sufriendo o sufrirá alguna vez en la vida un trastorno psiquiátrico diagnosticado. Los trastornos de ansiedad encabezan la lista (19,5 %); luego siguen los trastornos del estado de ánimo (13,3 %), los trastornos por control de impulsos (9,3 %) y los relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas (9,4 %). La gente espera en promedio 8 años para realizar la primera consulta, esto debido principalmente al miedo a ser discriminado y señalado de "loco". Según el psiquiatra José Posada, las causas de esta demora son “la ignorancia, el estigma y la ausencia de una política de salud mental”.

Sin embargo las enfermedades mentales siguen siendo significativa y socialmente poco conocidas. Visiones e interpretaciones erróneas perjudicaron durante siglos a las personas que padecieron enfermedades mentales, desde su asociación con la posesión demoníaca o inspiración divina de la antigüedad hasta el nazismo, que los proclamó indignos de vivir, y hasta hace pocas décadas vivieron aislados de la sociedad, encerrados en asilos o manicomios. Pero aun hoy se mantienen los estigmas sobre estas personas que pasan a ser vistas, pensadas y tratadas desde el prejuicio y la falta de información. A las personas con problemas de salud mental se les considera imprevisibles, incapaces de trabajar y tomar decisiones, poco inteligentes, débiles y agresivas. Estereotipos que no corresponden con la realidad, pero que influyen en las actitudes y comportamientos que los demás tienen con estas personas. “Histórica y culturalmente se ha creído que estas enfermedades son terribles, peligrosas y vergonzosas. Es la lepra moderna” dice Myriam Jimeno, antropóloga y experta en cultura de la violencia.

La discriminación y el estigma son la principal barrera que se encuentra para la recuperación, el equilibrio y en general el normal desarrollo de una persona con algún trastorno o enfermedad mental.

El estigma se convierte en una barrera para buscar y cumplir el tratamiento, para acceder a un trabajo y para integrarse a la comunidad, condiciones ideales de cualquiera que sufre una dolencia, ya sea física o mental. El paciente se autodiscrimina al negar sus síntomas y evitar la ayuda profesional. El estigma es una de las barreras más difíciles de derrumbar y que en cierta forma es lo que causa los suicidios porque los mismos pacientes se sienten devaluados. “La mayoría de las personas creen que es una debilidad más que una enfermedad”, apunta el psiquiatra Jorge Téllez, fundador de la Asociación Colombiana contra la Depresión.

La mayoría de las personas con enfermedad mental pueden llevar una vida llena y normalizada, siempre y cuando cuenten con un tratamiento y soporte social adecuado.

Fuentes:

Estudio Nacional de Salud Mental 2003
Revista Biomédica del Instituto Nacional de Salud

martes, 21 de julio de 2015

Conozca la ley de salud mental

 El 21 de enero del 2013 se aprobó la primera ley de salud mental en Colombia, el Presidente de la República Juan Manuel Santos, promulgó la ley 1616 de 2013 que expide normatividad referente al derecho a la salud mental y a la prevención de este tipo de enfermedades.

Esta ley reglamenta el derecho de los ciudadanos a recibir atención especializada e interdisciplinaria y los tratamientos de acuerdo con los últimos avances científicos en salud mental. Esta legislación, pretende evitar que la salud mental siga siendo ignorada por el sistema, al igual que a las personas con algún trastorno mental se les siga estigmatizando como “locos” y busca que la sociedad los trate dignamente, como un ser humano que padece una afección en su salud, lo cual le puede ocurrir a cualquiera.

Estos son los derechos de las personas en el ámbito de la salud mental:

1. Derecho a recibir atención integral e integrada y humanizada por el equipo humano y los servicios especializados en salud mental.

2. Derecho a recibir información clara, oportuna, veraz y completa de las circunstancias relacionadas con su estado de salud, diagnóstico, tratamiento y pronóstico, incluyendo el propósito, método, duración probable y los beneficios que se esperan, así como sus riesgos y las secuelas, de los hechos o situaciones causantes de su deterioro y de las circunstancias relacionadas con su seguridad social.

3. Derecho a recibir la atención especializada e interdisciplinaria y los tratamientos con la mejor evidencia científica de acuerdo con los avances científicos en salud mental.

4. Derecho a que las intervenciones sean las menos restrictivas de las libertades individuales de acuerdo a la ley vigente.

5. Derecho a tener un proceso psicoterapéutico, con los tiempos y sesiones necesarias para asegurar un trato digno para obtener resultados en términos de cambio, bienestar y calidad de vida.

6. Derecho a recibir psicoeducación a nivel individual y familiar sobre su trastorno mental y las formas de autocuidado.

7. Derecho a recibir incapacidad laboral, en los términos y condiciones dispuestas por el profesional de la salud tratante, garantizando la recuperación en la salud de la persona.

8. Derecho a ejercer sus derechos civiles y en caso de incapacidad, que su incapacidad para ejercer estos derechos sea determinada por un juez de conformidad con la ley 1306 de 2009 y demás legislación vigente.

9. Derecho a no ser discriminado o estigmatizado, por su condición de persona sujeto de atención en salud mental.

10. Derecho a recibir o rechazar ayuda espiritual o religiosa de acuerdo con sus creencias.

11. Derecho a acceder y mantener el vínculo con el sistema educativo y el empleo, y no ser excluido por causa de su trastorno mental.

12. Derecho a recibir el medicamento que requiere siempre con fines terapéuticos o diagnósticos.

13. Derecho a exigir que sea tenido en cuenta el consentimiento informado para recibir el tratamiento.

14. Derecho a no ser sometido a ensayos clínicos ni tratamientos experimentales sin su consentimiento informado.

15. Derecho a la confidencialidad de la información relacionada con su proceso de atención y respetar la intimidad de otros pacientes.

16. Derecho al Reintegro a su familia y comunidad.

Conozca aquí la ley 1616 de 2013: